La diversidad de nuestros barrios se verifica en principio en sus habitantes de distinto origen social, poder adquisitivo o metas, que compar-ten la estructura residencial y productiva del barrio. Los programas se superponen y complementan coexistiendo creativamente, viviendas agrupadas e individuales en disímil estado de conservación o reciclaje, pequeñas unidades de producción (talleres, mini-industrias o depósitos), escuelas, iglesias, bares y cines que funcionan como referentes personalizados de un entorno acotados, y las veredas arboladas, esquinas y plazas que como hilván conductor del barrio son objeto de un intenso uso y otorgan sentido a lo privado y lo público inexistente en la "ciudad homogénea". Esta diversidad estimula al barrio, cuyo carácter deriva de la escala y de la estructura de los espacios públicos donde la gente diferente -pero igual- interactúa. La diversidad existencial carga emotivamente el sentido del barrio como leyenda y pertenencia genuina de los pobladores, a diferencia de la pertenencia de status o meramente funcional que tienen los barrios de prestigio o del centro. Es por eso que nuestros poetas han vertido sobre el barrio tantas palabras... No debiéramos olvidar, entonces, que en veinte años estaremos enfrentándonos con propuestas concretas para esta enorme mancha de casas bajas, encorsetada entre la ciudad de la ribera y el conflictivo cordón del suburbano. Si bien reconocemos las carencias y contradicciones del Buenos Aires actual, es difícil -o quizás inútil- cuantificar objetivos y aproximar propuestas globales para el destino urbano de nuestros barrios a escala del conflicto metropolitano. Simplemente, nos gustaría señalar algunas reflexiones acerca de cómo poner la mano sobre estas calles apuntando, sin bucólica, a rescatar lo esencial de una forma de vida colectiva posible.
Arquitectura en el barrio: una elección.
Habiendo decidido vivir y trabajar en el barrio de Palermo Viejo, hemos establecido que lo que nos atrae del barrio es su escala y carácter. O sea que lo que realmente nos interesa "preservar", "mantener", "reencontrar" en nuestras obras

 

ideas y opiniones

ideas and opinions

buenos aires, buenos barrios

Jorge Hampton, Emilio Rivoira. 1989.

son las situaciones y sus lugares más que las formas y su valor figurativo. Creemos así en la lección de la tradición más que en la imitación de la historia. (...) Creemos que la arquitectura por proponer en el barrio debe sentirse como la continuación de un contexto de patrones reconocibles como fachadas planas sobre línea municipal; arboledas macizas de plátanos y tipas; esquinas articuladas con ochavas; galerías, enredaderas y parras; bares y cafés de esquina; y en suma, todos los referentes formales que emergen de los usos de la gente. Por eso proponemos que la arquitectura del barrio debe incorporar la diversidad propia del entorno como dato positivo y rector, hacia una arquitectura que aspire a la organización de un lugar más que al orden del mismo, donde la organización surge de diversas situaciones y escalas, en general distintas entre sí pero convocadas a un fin en común. Ante la vigencia del reciclaje y la renovación en el devenir de usos del barrio, nuestra experiencia nos dice que a la hora de intervenir en edificios existentes la mejor lección es que lo que se propone debe ser superador de lo existente. Si no es así, mejor dejarlo como está o hacerlo de nuevo. Las soluciones constructivas y los materiales poseen una estética que debe evidenciarse, ya que surge de la belleza “natural” propia de la construcción y no de preconceptos referentes al prestigio de los materiales. Abogamos por una arquitectura de lo públicoa traves de las “pequeñas intervenciones urbanas” en espacios residuales identificados por los vecinos, y que pueden ser recuperados para el uso de la gente. Finalmente, la arquitectura que surge de preexistencias y vocaciones reales es la que se aproxima a una arquitectura nacional, lo que es particularmente cierto para la arquitectura del barrio. Si, a su vez, es parte de un proyecto común y mayoritario de la comunidad, resultará verdadera arquitectura popular.